El caballo andaluz, el más antiguo e importante del mundo occidental

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Su sólida curva del cuello, como moldeada por algún escultor clásico, …la coordinación de sus músculos… en cada postura compendia todas las estatuas ecuestres de la historia  (Féliz Salten)

El caballo andaluz es una raza de caballo originaria de Andalucía. Se trata de un caballo, dentro de los considerados ibéricos, de tipo barroco que está entre las razas equinas más antiguas del mundo. En España también se le conoce “inscrito” como "caballo español" y se le denomina oficialmente "Pura Raza Española" (PRE), porque han considerado que el andaluz es el caballo español por antonomasia, a pesar de que existen otras razas equinas como los extremeños o castellanos. Sin embargo en la mayoría de países recibe el nombre de "caballo andaluz". El caballo cartujano es una de las líneas de cría más importantes de esta raza. El origen de la influencia del caballo andaluz, dentro de nuestra cultura coincide con el florecimiento de las primeras grandes civilizaciones occidentales. A lo largo de la historia el caballo andaluz ha tenido un papel fundamental en la formación de razas equinas europeas y americanas, como el caballo arábigo-andaluz, llamado hispano-árabe, caballo hispano-bretón, el caballo frisón, el lipizzano, el Kladruber, el criollo, el Paso Fino, el Peruano de paso, el Mustang, el Alter Real y el caballo lusitano. Desde el Paleolítico (Cueva de Las Pilateas de Málaga) se sabe que Andalucía tenía una yeguada de trabajo de características similares a la actual.

El caballo andaluz es el más antiguo de los caballos de silla conocidos en la civilización de Occidente, por lo que se ha convertido en el más importante en la historia ecuestre del mundo civilizado. Este caballo, de perfil convexo, proviene de las secas y cálidas tierras de Andalucía y empezó a ser montado y usado por los guerreros en sus caballerías de guerra al final del Neolítico. Se deduce, por tanto, que este singular caballo ha sido usado como caballo de monta 40 o 50 siglos antes de nuestra era, ya que no existe otro conocido ni de sus características en este período.

Es bastante probable que la expansión de la gran civilización del “vaso campaniforme”, principio de civilizaciones, procedente de Almería desde la Edad del Bronce, 3000 años antes de la actual era, se extendiera gracias a este caballo autóctono que cruzó fronteras, hasta llegar a la Grecia clásica. Homero en su La Iliada, comenta: “Automedon trajo para sí los caballos de Aguilas Xautiux y Balius, (tradicionales del sur peninsular) veloces y nacidos de las semillas de céfiro…”. Homero los consideró invencibles en carrera además de su gran nobleza y relación con el hombre.

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Allí, paciendo tiernos tallos de hermosas flores; ¡Que alegría en su relincho!. Allí, oculto por el divino polen, escondido. ¡Que alegría en su relincho!  (Canto Navajo)

Más tarde, Polibio, Tito Livio, Apiano, César y otros, refieren muchas batallas ganadas por las caballerías ibéricas, cartaginesas o romanas, que indican que la superioridad en esta suerte de combates era atributo natural de estos caballos. Aparte de estas referencias del caballo sureño, durante milenios hay otras que hablan de este caballo como “único”. Virgilio, Columela, Plinio, Paladio, Livio e Isidoro de Sevilla ofrecen informaciones y relatos precisos al respecto.

A la llegada del Islam por Andalucía, se encontraron una caballería descrita como “mejor y más numerosa” que la propia. Así lo afirman Tarif Aben Taric, Ben Adari, Al Makkari, Idacio y de nuevo Isidoro los consideró como “el mejor del mundo”. Tanto es así que el Califa de Córdoba, de la estirpe de los Omeya, elige como regalo a Constantinopla y Bagdad, además de armas, joyas, sedas, bellas esclavas, magníficos caballos autóctonos de las tierras andalusíes. Destacaron las yeguadas de Almanzor  y la del califa Alhakén de la que se tiene noticia gracias a la crónica en la que Ziyad Ibn Aflah, caballerizo del califa y zalmedina de Medina Azahara, en la que ensalza la calidad de los potros que anualmente se concentraban en la almunia Amiriya, procedentes del destete de las más de 3000 yeguas que tenía el califa en las marismas, junto a 500 sementales, en un claro paralelismo con la posterior Saca de las Yeguas que celebra la marismeña Almonte en tierras de Doñana.

La importancia que dieron los árabes al caballo durante su permanencia en la península ibérica se evidencia en el origen de los términos "caballero" y "caballerosidad" acuñados durante la Edad Media para calificar honrosamente a los propietarios de estos preciados animales y sus virtudes, respectivamente. Su fama fue tal que llegó a ser el caballo más solicitado de Europa como precursor de la mejora de otras razas y como montura para reyes y emperadores. Todos los caballos llamados “de sangre caliente” que habitan en Alemania, Francia, Inglaterra y países vecinos, se puede afirmar que descienden de los caballos andaluces. También los caballos de América descienden de los llevados por los conquistadores en sus muchos viajes cruzando el Atlántico. Otro dato que reafirma que no hay otra raza con mayores influencias en el mundo ecuestre actual. El llamado, por entonces, caballo ibérico, y que ha llegado hasta nuestros días, es tan similar a sus antepasados que es idéntico a las estatuas, pinturas, grabados y descripciones hechas desde la prehistoria ibérica, pasando por Roma, la Edad Media y el Renacimiento.

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El movimiento es el elemento original de su existencia, gozoso movimiento en la dilatada amplitud de su libertad.

Pero si notables fueron sus características naturales, más lo fue la perfección alcanzada. Numerosas fuentes afirman que el caballo que habitaba en Andalucía tuvo un antes y un después con la llegada del caballo bereber, cuyo cruce nos dio la aproximación más pura a la raza que conocemos hoy en día. Y sobretodo, por el trabajo de conservación y recuperación de la especie que consiguieron los monjes cartujanos. Muchos autores de épocas antiguas alababan su nobleza y su asombrosa capacidad de aprendizaje, lo cual unido a sus buenas virtudes como caballo de silla y la elegancia de su porte hicieron de él un ejemplar magnífico para fines militares, y lo que poco a poco iba conociéndose como doma.

De ahí que en el siglo XVI Felipe II encargó a Diego López de Haro y Sotomayor, I Marqués de El Carpio, la creación de las Caballerizas Reales de Córdoba, donde agrupó los mejores sementales y yeguas de las provincias que bordean el Guadalquivir, siendo esta yeguada real el origen de la raza. En 1605, Cervantes, en el capítulo XV de la primera parte del Quijote, hace alusión a la gallardía de las yeguas cordobesa. Asimismo, en el capítulo XXIV dice que Córdoba es la madre de los mejores caballos del mundo. Lope de Vega en su comedia “Los comendadores de Córdoba” recoge no sólo la fama de los caballos cordobeses sino también la de sus jinetes. Asimismo dicha obra de Lopez de Vega de 1610 y la Fábula de Polifemo y Galatea de Góngora de 1612, dedicada al Conde de Niebla, son un testimonio excepcional de la denominación histórica "caballo andaluz", principio de la Escuela Española de Equitación de Viena, auspiciada por el emperador Maximiliano II de Austria.
 
El Caballo Cartujano
Se trata de una rama del caballo andaluz que tiene su origen en la cartuja de Jerez de la Frontera, cuando en el año 1484 los monjes de la orden de San Bruno, los Cartujos forman una ganadería a partir de “yeguas de raza andaluza de la zona”; es decir, cronológicamente, la “Estirpe Cartujana” es la continuidad del “Caballo de raza andaluza”, con unos 9000 años de antigüedad, siendo la estirpe que ha permanecido en unas solas manos desde 1484 hasta 1810. Estos monjes durante 3 siglos y medio de dedicación a la cría y selección de esta raza han hecho de esta unas de las yeguadas más prestigiosas en todo el mundo sin recibir influencias externas.

Desde su fundación a finales del siglo XV, el Monasterio de la Cartuja se convierte en piedra angular de la crianza del caballo jerezano. Durante tres siglos, que coinciden con los de máximo esplendor del reino de España, los monjes cartujos constituyen una yeguada que con el tiempo se convertirá en una de las más célebres y apreciadas del mundo. Su esmerada labor ganadera, asentada en torno al espléndido edificio renacentista y en el marco excepcional de clima y fertilidad, donde también se crían los universales vinos de Jerez, se ve interrumpida a inicios del siglo XIX, a causa de la guerra de la Independencia. Su nombre de cartujano vendrá por el monasterio jerezano que dio nueva identidad.

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Los monjes de la Cartuja, precursores del caballo cartujano, suma de belleza, nobleza y vitalidad

Cuando Felipe II encargó la creación de las Caballerizas Reales de Córdoba, donde agrupó los mejores sementales y yeguas de las tierras que bordean el Guadalquivir, las incluyó en la Junta de Obras, Jardines y Bosques y para esta empresa se dedicaron, entre otros, fondos económicos provenientes de la explotación de las salinas andaluzas. En 1576 las caballerizas contaban con 50 empleados y 110 plazas y en la década de 1580, 600 yeguas pacían en las dehesas de Córdoba, 400 en las de Jerez y 200 en las de Jaén.

En esta época surgieron las maestranzas de caballería, corporaciones nobiliarias cuyo principal fin era el ejercicio de la monta a la brida y a la jineta, Las maestranzas surgieron en Andalucía con la creación de la de Ronda en 1573, la de Sevilla en 1670, de Granada en 1689, la de Carmona en 1728, la de Antequera, del mismo año, la de Jerez en 1739 y se intentaron constituir otras en Jaén y Utrera, en 1731 y 1732 respectivamente, pero fueron denegadas por la Junta de Caballería. Las maestranzas también se extendieron fuera del territorio andaluz, con la fundación de la de Valencia en 1697, la de Palma de Mallorca en 1758 y de de Zaragoza en 1819. El artículo primero de los estatutos de la Maestranza de Granada, redactados en 1764, es otro ejemplo de la denominación histórica de esta raza como "caballo andaluz".

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Silva el viento por entre su crin y su cola, abanicándole el pelo que ondea como alas de pluma. "Caballo que se desboca, al fin encuentra la mar y se lo tragan las olas" (García Lorca)

En 1912 Cría Caballar, que dependía del Ejército, abrió en España el primer libro para inscribir los caballos de raza árabe, pura raza inglés y anglo-árabe, decidiendo inscribir a los caballos andaluces como Pura Raza Española, más tarde abreviado como PRE. En los años 1920 la yeguada nacional de Moratalla se amplío en Medina-Sidonia y luego en Jerez. Durante la Segunda República la competencia en la cría y el fomento caballar se trasladó al Ministerio de Fomento y posteriormente al Ministerio de Agricultura.

Durante la dictadura franquista la yeguada nacional pasó a llamarse yeguada militar. En 1956 se sacó de la Hacienda de Moratalla y se trasladó a Écija, a la fincas de La Turquilla y de La Isla; a Jerez, al Cortijo de Vicos y a la finca de Garrapilos; a Ibio, y a Lore-Toki (en San Sebastián). Además se abrieron nuevos depósitos de sementales en Manacor y Hoya Fría (en Tenerife). En este periodo, en que se impuso definitivamente la locomoción en las labores del campo y en la tracción de vehículos, la raza de caballos andaluces se conservó gracias a algunos ganaderos, andaluces y extremeños fundamentalmente, como son Terry, Bahones, Guerrero, Pallarés, Romero Benítez, Escalera, Miura y Blasco Balbuena, entre otros. Asimismo fue muy importante la labor de la Federación Hípica Española, del laboratorio de locomoción de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Córdoba y de Álvaro Domecq, así como la promoción de la raza que hizo la Feria del ganado de Jerez, que pasó a denominarse Feria del Caballo.

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Su relincho parece la voz de un monarca, y su porte exige homenaje, eso es realmente un caballo (Shakespeare)

A partir de 1966 España impidió a Portugal inscribir en su libro a sus caballos, por lo que el país luso eligió dar a sus caballos andaluces una nueva denominación: caballo lusitano, en recuerdo de la antigua Lusitania. Portugal abrió su propio registro, que permaneció abierto hasta 1980 y que volvió a abrir entre 1996 y 1999, para refrescar la sangre nuevamente con caballos andaluces.

En 1972 se constituyó con sede en Sevilla la Asociación Nacional de Criadores de Caballos Españoles (ANCCE). En 1973 el Ayuntamiento de Jerez creó el premio Caballo de Oro, que concedió a Álvaro Domecq y en cuyo acto de entrega se estrenó el espectáculo "Cómo bailan los caballos andaluces", ideado por el propio Domecq. Este espectáculo fue el origen de la Fundación Real Escuela Andaluza de Arte Ecuestre. En 1995 las caballerizas de Córdoba perdieron su uso como depósito de sementales, permaneciendo vacías desde entonces. En 1996 se inauguró el Museo del Caballo de Jerez y algo después el Museo de Carruajes de Sevilla. Ese mismo año se creó Córdoba Ecuestre, que organiza el concurso CABALCOR y en 2002 se celebraron los Juegos Ecuestres mundiales en Jerez.

En los últimos tiempos varios caballos andaluces han participado en los Juegos Olímpicos, REPRESENTANDO A ESPAÑA en la modalidad de doma, obteniendo diploma olímpico, bronce individual y plata por equipos en Atlanta 1996, Sídney 2000 y Atenas 2004.

A partir de los datos aquí recopilados y contrastados, reivindico la inscripción del CABALLO ANDALUZ de la misma manera y con el mismo respeto que los castellets son CATALANES, los aizcolaris son VASCOS, las muñeiras son GALLEGAS, la jota es de ARAGÓN, el traje de lagarterana es de TOLEDO, el chotis es de MADRID, los vinos son de LA RIOJA, VALDEPEÑAS, RIVERA DEL DUERO, ALBARIÑO,… MIENTRAS QUE LOS ANDALUCES SE PROCLAMAN COMO VINO ESPAÑOL, EL CABALLO ANDALUZ COMO ESPAÑOL, EL TRAJE DE FLAMENCA COMO SÍMBOLO DE ESPAÑA Y NUNCA SE MENCIONA SU ORIGEN ANDALUZ, ¿ACASO SE PROMOCIONA LO ESPAÑOL SIN UN SÍMBOLO ANDALUZ? ¿O SE CONOCE ALGUNA PROMOCIÓN ESPAÑOLA CON SÍMBOLOS CATALANES, VASCOS, GALLEGOS, …?

EL RESPETO Y RECONOCIMIENTO DE LOS VALORES ANDALUCES, DE LAS SEÑAS DE IDENTIDAD DE UN PUEBLO FÉRTIL EN CREACIÓN, SOLIDARIO EN SUS APORTACIONES Y ACREEDOR DE TANTAS Y FALSAS UTILIZACIONES, ES UNA MÁS DE LAS ASIGNATURAS PENDIENTES DEL PUEBLO ANDALUZ. NO SE DEBE IGNORAR O ESCONDER LA VERDADERA PROCEDENCIA DE NUESTROS VALORES CULTURALES Y ENGLOBAR EN “LO ESPAÑOL” SÓLO LO QUE ES VENDIBLE POR SU ATRACTIVA ACEPTACIÓN INTERNACIONAL.