El buen flamenco es como el buen jamón. Uno puede estar un par de días si comer ese manjar, pero llega un día en que el cuerpo te pide que te des un atracón. Y con el flamenco pasa eso, puedo estar días y días sin oir un sólo quejío, pero hay un momento en que mi corazón andaluz y mi alma entera me dice "FLAMENCO YA!!!!"